El justo e inevitable VAR

El nuevo protagonista del fútbol es el eslabón propio de su evolución. Una

herramienta polémica que según muchos, elimina pasión e históricas leyendas.



Un grupo de niños juega un clásico partido de fútbol en la cancha de su colegio… ¡¡¡Goooool!!, pero uno de ellos hace con las manos el gesto del VAR (Video Assistant Referee) y llama a sus compañeros a chequear la jugada en una pantalla imaginaria.

El vocabulario, los códigos, la celebración espontánea, la historia y para muchos la esencia y épica propia del fútbol están cambiando. Frente a este fenómeno están los

fanáticos que prefieren un fútbol con errores antes que someterse a la tecnología, una historia llena de leyendas antes que la rigurosidad de una pantalla y se quedan con la existencia de la “mano de Dios” antes que con la anulación de un gol, que si bien no fue correcto, tiene el poder de determinar un resultado que marca a generaciones completas.

Pero frente a pensamientos nostálgicos la tecnología irrumpe con fuerza, pues el videoarbitraje trae consigo la bandera de la justicia y la necesidad de reducir a cero los errores arbitrales. Sobre el impacto que tiene el VAR en la pasión de un deporte que mueves masas conversamos con Michael Boys, chileno y actual coordinador de eventos FIFA.


¿A favor o en contra del VAR? ¿Por qué?

Absolutamente a favor. Cualquier elemento que asista en la justicia del deporte es bienvenido.


Desde su debut en el fútbol, ¿cuáles han sido los beneficios y las desventajas del VAR?

La mayor ventaja: disminuye las injusticias en los cobros arbitrales, que se producen por la naturaleza falible del arbitraje. Los árbitros de fútbol son los únicos jueces que deben impartir justicia en milésimas de segundo y casi con sus propios ojos como única prueba. El VAR les ha entregado una nueva herramienta para emitir dichos juicios. La principal complicación pasa por la adopción del sistema por parte de los árbitros, la curva de aprendizaje y el aseguramiento de que no altera o desvirtúa la esencia del juego. Es una cuestión de tiempo y práctica.


¿Por qué su uso genera tantas polémicas siendo que es una tecnología

que se incorporó justamente para evitarlas?

Todos los cambios generan alteraciones. Hoy lo vemos como muy lejano, pero en su momento el fútbol incorporó los cambios de jugador, las tarjetas, el offside y muchas otras modificaciones a sus 17 reglas.

El mayor punto de conflicto, en este caso, está en la potencial desnaturalización del gol y su celebración posterior. Pero eso es una cuestión de práctica y costumbre. Seguramente se irá perfeccionando su uso.


¿Será que la pasión que genera el fútbol acepta los errores del arbitraje como parte de su esencia, pero el VAR vino a terminar con ello?

El fútbol es uno de los deportes más respetuosos de la tradición y que menos

ha cambiado en sus 150 años de vida. Probablemente, ahí está la razón de su alta penetración global y fácil adopción. Sin embargo, se había quedado muy atrás en la adopción de la tecnología para favorecer la justicia arbitral. Y en una industria multimillonaria, esa carencia puede llegar a costar millones de dólares, lo que termina siendo inaceptable. Y si lo vemos desde la perspectiva de las audiencias, el VAR incorpora un nuevo elemento de entretención al juego, y las primeras mediciones de TV muestran que los ratings suben fuertemente en los momentos de revisión de jugadas por el VAR.


Un eslabón de la evolución

Qué es mejor, ¿la historia del fútbol con un resultado determinado por un penal o una mano sin cobrar, o la historia que se está escribiendo ahora gracias al VAR?

Todos los deportes son “cuerpos vivos”, que van mutando y evolucionando. Si no lo hacen, desaparecen. El VAR no mata nada en el fútbol, sino que es un nuevo eslabón en la evolución del deporte.


Una de las principales críticas al VAR tiene relación con los tiempos de espera que genera la revisión de la imagen, ¿qué opina al respecto?

Este es, probablemente, el punto más sensible y donde hay más espacio de mejora. Aunque está certificado por FIFA, que tiene rigurosos mecanismos de control de calidad para todos los elementos del juego (pelotas, canchas, tecnologías), el VAR de la Copa América es más limitado que el de la Copa Mundial, principalmente, por el número de cámaras disponibles en la sala de control. Además, los árbitros sudamericanos han estado menos expuestos a la tecnología, pues solo las competencias de clubes sudamericanas y la liga de Brasil lo utilizan regularmente, lo que implica menos entrenamiento.


¿El VAR es realmente justo?

Es justo e inevitable.


Entonces, ¿llegó para quedarse?

Sí, y se irá perfeccionando, por la vía del uso y por la incorporación de mejoras.

En mi opinión, la mayor mejora sería que la decisión final no la tome el árbitro

central, quien hasta hoy se reserva esa potestad, sino que sea el VAR el que la

determine, como sucede en casi todos los otros deportes: rugby, fútbol

americano, tenis, hockey. Y que esa decisión sea transparentada.


¿Cambiará la historia?

¿Qué hubiese pasado de existir el VAR en estas clásicas polémicas del fútbol mundial?


- El “gol fantasma” de Inglaterra

En el Mundial 1966, la final jugada entre ingleses y alemanes terminó igualada 2-2 y en el tiempo extra un remate de Geoff Hurst pegó en el travesaño, picó en la línea y salió de la portería. No fue gol, pero el árbitro lo validó, ante la celebración eufórica del equipo local. De haber existido el VAR, quizás Inglaterra no tendría este trofeo.


- La ‘Mano de Dios’

La polémica ‘Mano de Dios’ tuvo lugar en los cuartos de final del mundial de México 86. La apertura de la cuenta corrió por parte de Diego Armando Maradona, quien tras un centro, convirtió la conquista con la mano, haciéndole creer al árbitro que había sido con la cabeza. El juez no tuvo la opción de ir a consultar con el VAR, lo que habría dejado sin efecto este gol y quizás Argentina no hubiera sido campeón.


- Schumacher a lo ‘Karated Kid’

Una de las más descomunales patadas se registró en el mundial de España de 1982 cuando el portero alemán Toni Schumacher le pegó muy fuerte al francés Patrick Battiston en la semifinal. Todo ocurrió cuando el partido estaba 1-1 y el arquero siguió jugando. Finalmente en la tanda de penales el triunfo fue para Alemania. Lo más probable es que si hubiera existido el VAR, el arquero se iba con tarjeta roja y la historia quizá podría haber sido muy distinta.

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